Avenida Brasil Reviewed by Momizat on . Protestó un conato de sindicato de actores que existe en Colombia por la llegada a la televisión nacional de la serie brasilera Avenida Brasil. Pusieron el grit Protestó un conato de sindicato de actores que existe en Colombia por la llegada a la televisión nacional de la serie brasilera Avenida Brasil. Pusieron el grit Rating: 0

Avenida Brasil

Protestó un conato de sindicato de actores que existe en Colombia por la llegada a la televisión nacional de la serie brasilera Avenida Brasil. Pusieron el grito en el cielo, o mejor, en la red. Con trinos y comentarios se hicieron sentir. Se pronunciaron. Patalearon. Fue poco menos que una escaramuza que no pasó a mayores, y es lógico, si fueran más serios y coherentes deberían haberse pronunciado hace muchos años cuando las productoras nacionales comenzaron a importar exitosos enlatados gringos y las no menos rentables, lacrimógenas producciones mexicanas y venezolanas, tan bien parodiadas como “telebobelas”.

El hombre nuclear, La mujer biónica, Los magníficos, McGiver, El auto fantástico, Guardianes de la bahía, Los años maravillosos, Blanco y Negro, Alf, Tres son compañía, El príncipe del rap, Miami Vice, La Calles de San Francisco, Kojak, Beverly Hills 90210 y El Astuto, entre muchas otras, eran extranjeras ytodavía hoy se trasmiten en algunas pantallas regionales y una nacional donde Jorge Barón es el rey del pasado. Y qué decir de Plaza Sésamo, toda la saga de Chespirito, toda la de telenovelas y un etcétera tan largo que no cabría en ésta, ni en ninguna otra columna. También extranjeras y también en horarios privilegiados y nadie protestaba. Casos más recientes como Hannibal, C.S.I., Sex and the city, Two and a Half Men  o Lost, confirman lo anterior.

Pero por qué protestaron contra Avenida Brasil. Sencillo, porque es buena. La historia central, las historias secundarias que son paralelas y -de manera muy singular- autónomas e interdependientes, con relación a la historia principal. No en vano ha sido vendida a 125 países y traducida a 25 idiomas. Quienes protestaron deberían pensar en el panorama de la televisión colombiana en el exterior. En cómo se vendió Betty la fea, en cómo se comercializó El Capo, I, II y III, en cómo se exprimieron versiones de Sin tetas no hay paraíso, en cómo se llevó de la televisión al cine El cartel de los sapos, y en la cantidad de actores, productores y directores que hoy trabajan en los países de donde antes importábamos televisión. Amén de la incursión -tímida aún debe reconocerse- en canales latinos de los Estados Unidos y en la meca de Hollywood.

Avenida Brasil, emitida desde el 26 de marzo al 19 de octubre de 2012 en el gigante suramericano, ha sido considerada por la revista Forbes como la telenovela más rentable de la televisión en el mundo. Su metáfora es una maravilla. Una avenida que atraviesa un país. No ocurre en una ciudad, sucede en una nación. Una calle principal y muchas subsidiarias. Una vía que recoge toda su idiosincrasia. Una historia que encierra muchas historias. La magnificencia y la pobreza. El fútbol y la pasión. El sexo y la familia. Las relaciones entre personas de diferentes etnias y edades. Y en el fondo, como colofón, una estructura que se soporta en una estrategia narrativa clásica: la venganza y la crueldad de una madrastra. El drama de Rita que ve cómo Carminha está con su padre solo por interés económico. El hombre muere y ha vendido su casa. Esconde el dinero y la arpía lo descubre. Lo toma y entrega entonces a la pequeña en adopción a unos extranjeros, para deshacerse de ella.

Si es tan clásico el argumento, de dónde viene el éxito, de la puesta en escena. Eso incluye, por supuesto, trabajo en exteriores, buenas caracterizaciones, impecable actuación y montaje cinematográfico. La televisión brasilera, que tiene amplio respaldo histórico con una literatura y un cine consolidados, y un teatro maduro que solidificó sus bases, se ha atrevido a romper los esquemas lineales de la telenovela latina. El melodrama tradicional en el continente se mueve entre dos opuestos y una solitaria opción de desenlace: un rico y una pobre, una ciega y un galán, una familia pudiente y otra paupérrima, que después de muchas vicisitudes -y capítulos- logra la unión rosa a pesar de todas las adversidades. Final feliz de dos.

Avenida Brasil es una aventura de la clase media brasilera -y por extensión y afinidades, latinoamericana- cada día. Con personajes que gravitan en un universo propio, que giran en torno de un satélite mayor pero lo hacen con luz propia, que en suma, quiebran los arquetipos de la narración y los estereotipos de la actuación. Un éxito del que no deberíamos aterrarnos, sino tomar su ejemplo. Otra cosa es que a los actores brasileros -en toda Latinoamérica- sus colegas les cobren que su sindicato no deja que en su país se emitan prodiciones extranjera en horario prime time. Otra buena idea para pensar.

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