Daniel, el tremendo Reviewed by Momizat on . Por ningún lado se le notan a Daniel Samper Pizano los 69 abriles, que en realidad son junios. Por ningún lado descubierto, valga la precisión. Con una calvicie Por ningún lado se le notan a Daniel Samper Pizano los 69 abriles, que en realidad son junios. Por ningún lado descubierto, valga la precisión. Con una calvicie Rating: 0

Daniel, el tremendo

Por ningún lado se le notan a Daniel Samper Pizano los 69 abriles, que en realidad son junios. Por ningún lado descubierto, valga la precisión. Con una calvicie prematura y una barba no menos precoz, siempre ha parecido más viejo de lo que en realidad es. Dicho en otras palabras, ha sido viejo desde muy joven. No tiene fotos con pelo, acaso algún daguerrotipo infantil que presentó cuando ingresó al bachillerato en el Gimnasio Moderno de Bogotá. Su salvación ha sido que, en cuanto piensa y abre la boca, emerge un niño brillante y con un sentido del humor tan grande, como el de la responsabilidad periodística que asumió cuando tenía 19 años, en la sala de redacción de El Tiempo. No es terrible y tampoco travieso, dicen sus nietos, que saben del asunto y les temen a los elefantes. Es tremendo, tremendo periodista. Estuvo en Cali y de nuevo la Capital de la salsa, la Sucursal del cielo, hizo gala de su despreocupación y desinterés por los temas importantes y trascendentales.

Fue invitado por quienes hoy lideran en la región el resurgimiento de dos medios de comunicación impresos: El Pueblo y El Nuevo Liberal. Dos periódicos que tienen asegurado su papel, en la historia claro, porque con lo caros que están los rollos traídos desde Canadá, se mueven entre limitadas ediciones impresas y novedosas publicaciones digitales.

El primero, vio la luz en Cali en 1975 de la mano de Marino Rengifo Salcedo, ex alcalde que por suerte no alcanzó a ver a su primo, solo de apellido, a Polo, un hombre nada democrático y muy poco alternativo. Apolinar Salcedo, el primer ciego en llegar a ser alcalde de una ciudad en Colombia. Es menester decir que fue alcalde, aunque lo suyo no era -en estricto sentido- gobernar, sino más bien dar palos de ciego. No vio ni media y fue destituido e inhabilitado.

El segundo, llegó al mundo en Popayán el 13 de marzo de 1938. Pero como las fechas y los números suelen hacer diabluras, el 13 de marzo pero de 1983, El Liberal debió registrar el nefasto terremoto que casi acaba con la Ciudad Blanca. Ese día comenzaron los problemas y el 15 de diciembre de 2012, en medio de una crisis económica -de magnitud total en la escala de Richter-, cerró sus páginas después de 74 años de escribir parte de la historia del Cauca.

Hoy con tinta negra y estandartes políticos rojos (precisión metafórica: no confundir con la bandera del ELN), o sea,  liberales de cepa y espinazo, los dos periódicos refundan su ejercicio periodístico y lo hacen con la batuta de Daniel Samper Pizano, como director invitado. Un periodista con medio siglo de experiencia y una trayectoria que respaldan una veintena de libros, un sinnúmero de columnas, seis premios de periodismo y las siete estrellas del Independiente Santa Fe.

Es el papá del director de Soho, Daniel Samper Ospina; y hermano del ex presidente Ernesto Samper Pizano. Bueno, nadie es perfecto. Pero debe reconocérsele que su hijo no ha sido capaz de convencerlo de que se empelote para la revista; y que tuvo la honestidad y el valor suficientes para retirarse del periodismo, mientras su consanguíneo sorteaba 8.000 problemas que recayeron sobre su atribulada espalda que algo debía saber.

Daniel lideró en Cali, con la participación de las periodistas Claudia Palacios y Camila Zuluaga, una especie de sala de redacción donde el grupo de periodistas -todos ellos muy jóvenes, de verdá pa´Dios- de los dos periódicos, produjo en caliente las ediciones que circularán en breve. Un experimento que ninguna facultad de comunicación de la ciudad debió perderse y en el que todos los periodistas sensatos de la región debieron participar, para que aprendan que la seriedad no consiste en no reírse.

Samper Pizano, que compartió mesa con Héctor Riveros y miradas con Camila Zuluaga, reflexionó sobre Los desafíos del periodismo regional en Colombia. Riveros abrió la jornada el viernes 21 con La publicidad en la era de la convergencia. Entretanto la periodista disertó sobre Periodismo y proceso electoral, comprobando de paso que la belleza, la inteligencia y el carácter, aunque pocas veces, suelen encontrarse. La jornada la cerró Claudia Palacios, que deliberó en torno de Los desafíos del periodismo en el mundo contemporáneo, una invitación a verse más allá del ombligo o la punta de la nariz.

De todo esto se perdieron quienes no atendieron la convocatoria hecha por los organizadores. Ya para finalizar, la imagen del cucuteño Gerardo Reyes, el único periodista colombiano que se ha ganado el Pulitzer, que acompañaba como fondo la mesa de ponentes, trajo a mi memoria una anécdota que invita a la reflexión.

Intuye Gerardo Reyes debió pensar Rodrigo Pardo al frente del mismo cargo del inmolado Guillermo Cano -la dirección del diario El Espectador-, la independencia y la libertad no son más que comodines retóricos para los discursos del día del periodista. En su libro Don Julio Mario, biografía no autorizada, señala además que el magnate concebía el periódico como un revólver. Cuando se necesite, hay que sacarlo y disparar.

Ojalá todas las balas fueran solo de palabras y todos los periodistas serios fueran tan chistosos como Daniel Samper Pizano.

Comentar

Universidad Autónoma de Occidente - COPYRIGHT ©. All rights reserved. Cali - Colombia 2014

Scroll to top