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Funciones comunicativas del color en el diseño de empaques

Una de las principales preocupaciones del productor o empresario, es que su producto sea capaz de seducir al consumidor hasta llevarlo a la compra.

En esta labor, el color en el diseño del empaque ocupa un rol significativo, siempre y cuando se use con la finalidad de lograr una comunicación visual efectiva en las funciones de localización, identificación, información y persuasión del producto frente a su potencial consumidor. Miremos estas funciones comunicativas del color en el diseño de empaques:

 

 

  • Función de localización

 

Localizar el producto en el supermercado o tienda, es la circunstancia que enfrenta el consumidor en un primer momento, y en la cual el color puede convertirse en elemento facilitador de dicho proceso, haciendo que el producto sea particularmente visible en la estantería, no sólo como unidad, sino como un sistema constituido por los otros empaques de su misma naturaleza, que unidos generan una mancha de color fácilmente identificable. De este modo, el producto se podrá localizar y recordar con mayor facilidad.

 

 

 

 

  • Función de identificación

 

 

Es importante reconocer en un producto su universo de referencia, logrando establecer de manera clara e inequívoca, la categoría a la cual pertenece: lácteos, productos de aseo, bebidas gaseosas, etc.

La identificación del producto por medio del empaque es un argumento primario que busca el consumidor durante la compra. Si este criterio se interpreta de forma errónea  –por ejemplo confundir una gaseosa con un vino–  el producto tendrá problemas en su venta.

Dentro del proceso de identificación del producto, además del reconocimiento de su universo referencial, es vital el reconocimiento de la marca; en dicha labor, el color debe constituirse en un elemento de recordación en la mente del consumidor. Se recomienda que en la gráfica de cualquier producto, independientemente de su naturaleza, exista un color predominante de referencia y recordación, como es el caso del rojo de Colgate, el azul de chocolatinas Jet, entre otros.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

  • Función de información

 

En el empaque de un producto, tener claridad acerca de su contenido –maní, café, dulces, etc. – es una función básica. En este caso, la expresividad cromática ejerce una función de aceleración identificadora e informativa acerca del producto, otorgándole veracidad al mismo, y permitiendo al consumidor acercarse a sus características y bondades.

Dentro de la función de información, es importante que los colores de los textos legales, en relación con sus fondos, generen una buena atmósfera de legibilidad, haciendo que la información llegue de manera clara al posible consumidor. De la comprensión absoluta de las tablas nutricionales, descripción de los ingredientes, peso neto del producto, entre otros, depende en gran medida la construcción de argumentos esenciales para convencer al consumidor de realizar la compra. Un consumidor que no logre descifrar, por ejemplo, lo que dice la tabla nutricional de un producto, puede llegar a desistir de la compra.

 

 

 

 

 

 

  • Función persuasiva o de seducción

 

 

En la gráfica de un empaque, persuadir al comprador es una labor donde el buen uso del color puede generar un fuerte poder de atracción sobre la mirada, ayudando a la venta. El color como elemento persuasivo en el empaque debe estar estudiado de acuerdo con el público objetivo, el tipo de producto y el contexto cultural de circulación: si el grupo objetivo es infantil, y el producto es un caramelo masticable, la persuasión cromática irá ligada a las preferencias de este grupo objetivo y al tipo de producto: colores brillantes y primarios preferiblemente. No se llegaría a una adecuada persuasión cromática en este público infantil con colores agrisados o con un empaque sobrio y de poco color.

 

No obstante, es importante sondear preferencias cromáticas mediante estudios de mercado en el contexto específico de circulación del empaque (encuestas, grupos focales), ya que la apreciación del color, como lo mencionábamos antes, no es universal, y quizás las preferencias de color de un niño colombiano, sean diferentes a las preferencias de color de un niño japonés.

 

Acercándonos al cierre de este escrito,  es importante mencionar que, debido a la fuerte competitividad a la cual están sometidos los empaques como espectáculo visual, la elección de los colores a utilizar en su gráfica no puede constituirse en una decisión tomada al azar, ya que el color es un elemento potencialmente comunicativo y efectivo –que localiza, informa, identifica y seduce–, y de su óptima y consciente utilización depende, en un buen porcentaje, el conducir al potencial consumidor a la compra.

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