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Los Farallones de Cali, ícono de naturaleza en el Valle del Cauca

Los Farallones de Cali son sin duda el icono más importante de la naturaleza vallecaucana, en sus casi 200.000 hectáreas.

Pasando por los municipios de Jamundí, Cali, Dagua y Buenaventura, se encuentran un sin número de atractivos, historias, y caminos veredales que conectan las experiencias vividas de sus habitantes y visitantes, que encierra este gigante dormido que poco a poco ha sido colonizado, explorado, sobreexplotado y de vez en cuando conservado por alguna comunidad local o institución pública o privada.


​Foto: Juan Manuel Quintero – Escuela de Turismo UAO.

Desde siempre los Farallones de Cali han permeado y moldeado la cultura y el quehacer cotidiano de muchas comunidades, tanto prehispánicas como contemporáneas, que han aprendido a valorar y a utilizar en este gigante natural de servicios eco sistémicos, que lamentablemente hoy presenta grandes procesos de perturbación.

Es indudable que en este espacio geográfico, con su gran riqueza eco sistémica, existen cantidad de sitios naturales de interés para las comunidades e instituciones locales y externas para darlos a conocer a nivel nacional e internacional, más ahora que estamos viviendo el efecto de la ‘Magia Salvaje’ y el postacuerdo y cada colombiano quiere llegar a un lugar inexplorado del país.

Por ello, es que tal vez en la actualidad existen un gran número de procesos de turismo, formales o informales, a veces insostenibles y a veces un poco sostenibles, en los cuatro municipios que hacen parte de este gigante natural.

Es importante mencionar que ante la necesidad creciente que hoy tienen los habitantes de grandes capitales como Cali, por encontrar lugares de esparcimiento, recreación y bienestar inmersos en contextos rurales o de naturaleza, la creciente demanda y número de visitantes a estos lugares, en el caso particular de los Farallones de Cali va en aumento.

En este sentido, es más común ver grupos de turistas y operadores, en lugares cada vez más profundos en el bosque o la montaña más alta, sin respetar las mínimas características y normas de lo que un visitante debe contemplar, y que desde la lógica de la Organización Mundial del Turismo, OMT, se denomina el Código de Ética del Turismo, es decir, no es solo salir a disfrutar e impactar, hay que respetar, valorar, cuidar y saber tener una buena cultura turística.  

Este mercado creciente y de nuevas tendencias hacia lo rural, natural, saludable y orgánico, está hoy en busca de caminos, senderos, cascadas, ríos, cañones, humedales, bosques, fauna, flora, rocas, cultivos, y un sin número de posibilidades de consumo a veces mal llamadas ‘verdes’.

Hacia un uso sostenible de los Farallones


Esta riqueza, ha sabido ser bien o mal utilizada por sus comunidades y autoridades locales, y ha tenido fuertes presiones, pero poco a poco y a medida que la educación ambiental ha ido permeando la conciencia y el corazón de los habitantes y visitantes de estas zonas, (o desde los procesos que los CIDEAS locales realizan), se ha ido dando origen a una nueva generación de vallecaucanos que van entendiendo la necesidad de conservar un lugar tan maravilloso y de realismo mágico como los Farallones de Cali.

Las comunidades hablan hoy de utilizar estos bienes y territorios ancestrales por su propia supervivencia; las autoridades e instituciones, de la necesidad de conservar y de los servicios eco sistémicos; pero en otros casos, los operadores turísticos, o inclusive las comunidades locales, y a veces las instituciones públicas y privadas, no logran entender la responsabilidad que se tiene con el patrimonio natural y cultural de una región cuando se decide impulsar el turismo como actividad económica local.

Es por esto que en el ejercicio común de un escenario, de encontrarse para concertar el territorio soñado, se ha construido la propuesta de lograr territorios de uso racional y sostenible, y así los Farallones de Cali cada día se van llenando de pequeños pero importantes procesos de conservación y uso sostenible de la biodiversidad (es el caso del Sistema Departamental de Áreas Protegidas, SIDAP), algo a lo que el gobierno nacional ha llamado Biocomercio Sostenible como uno de los sectores más importantes de lo que en el país se conoce como Negocios Verdes.

Es por ello que el reto más grande e importante, que hoy tienen las autoridades locales y regionales, frente al tema del uso sostenible del territorio en los Farallones de Cali, es lograr dimensionar y entender el contexto de lo que significa el Biocomercio Sostenible, y su pilar más cercano a estas comunidades como es el Turismo de Naturaleza.

Tomando como base lo anterior, se puede decir que es aquí donde hoy nuestro país ha puesto sus esperanzas de desarrollo económico a nivel nacional, hasta lo local, esto gracias a la gran mega diversidad presente en nuestro territorio nacional.

Foto: Juan Manuel Quintero – Escuela de Turismo UAO.

En este contexto es necesario entender que el Turismo de Naturaleza es una apuesta nacional como una estrategia complementaria a la conservación, que hoy tanto las comunidades, como la empresa pública y privada en el país deben entender y asimilar para poder desarrollar de la mejor manera.

Sin embargo, es importante mencionar que si hoy Colombia y una región como el Valle del Cauca, quieren desarrollar el turismo de naturaleza en este icono ambiental de los Farallones de Cali, con estándares de calidad de talla mundial, o como un sector clave para el país, se necesita construir un modelo de desarrollo turístico que respete ante todo los conceptos, principios, fundamentos, filosofía y acciones hacia la sostenibilidad, soportados en un escenario transdisciplinario de superestructura o verdadera gobernabilidad regional como la esencia de un proceso de desarrollo.

 

 

Es importante pensar y tener muy claro que Turismo de Naturaleza es participación comunitaria local y beneficios directos para estas comunidades, a la luz de un proceso de Biocomercio Sostenible (Ver los siete Principios fundamentales del Biocomercio Sostenible según Biotrade y el programa nacional de Biocomercio Sostenible 2014-2024), que respeta y se apoya en tratados internacionales como el Convenio de Diversidad Biológica- CDB o la Agenda 21, como un proceso que debe velar por respetar fundamentalmente lo local.

En efecto, pensar en Turismo de Naturaleza en los Farallones de Cali, es pensar como en la marca nacional o en la esencia de la literatura de Gabo, en puro Realismo Mágico.Su majestuosidad, riqueza, encuentro de mundos y culturas los convierten en un espacio donde los visitantes pueden encontrar la magia de la naturaleza. En cada uno de sus municipios siempre habrá que hacer y disfrutar con experiencias únicas e irrepetibles.

 

Así que si usted quiere hacer Turismo de Naturaleza, en los Farallones de Cali, la próxima vez que arme su maleta no se le olvide traer con usted, cultura turística y ética del respeto por lo natural y cultural hacia estos lugares.

​Foto: Juan Manuel Quintero – Escuela de Turismo UAO.

 

 

 

Germán Morales Zuñiga
Biólogo, MSC en Ecología, PhD Biología de la Conservación y Desarrollo Sostenible.
Coordinador Escuela de Turismo, Dirección de Extensión, Universidad Autónoma de Occidente
gmorales@uao.edu.co
cabacasu@yahoo.com

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