Mayo, las FARC y los medios Reviewed by Momizat on . El 27 de mayo de 1964 se produjo el primer combate entre el Movimiento Agrario de Marquetalia, conformado por campesinos tolimenses que se armaron para defender El 27 de mayo de 1964 se produjo el primer combate entre el Movimiento Agrario de Marquetalia, conformado por campesinos tolimenses que se armaron para defender Rating: 0

Mayo, las FARC y los medios

El 27 de mayo de 1964 se produjo el primer combate entre el Movimiento Agrario de Marquetalia, conformado por campesinos tolimenses que se armaron para defenderse de “pájaros”, “chulavitas” y de la policía. En ese combate se recogieron los tres primeros fusiles, diría años después Manuel Marulanda Vélez. Omitió que murieron los primeros tres soldados.Aunque este hecho se asume como el surgimiento de las FARC, 54 días después, y en medio de un despliegue de ejército y policía sin precedentes para la época, se realizó en Colombia la Primera Asamblea General de Guerrilleros, justamente en el día oficial de celebración de la Independencia de Colombia, el 20 de julio de 1964.

Traigo a la memoria el enfrentamiento, ocurrido en el sector de La Suiza (cerca de la vereda Gaitania y el filo Los Socorreños), y el primer encuentro con intenciones de organización subversiva, porque en el cubrimiento periodístico de los diálogos de paz en La Habana-Cuba, los medios ni siquiera se han puesto de acuerdo en “la edad” de las FARC. 40, 50, 60 años. En adelante, y con la reserva del gobierno como estrategia y talanquera, lo que se informa sobre lo que ocurre en Cuba no pasa de la especulación y la superficialidad. Todo en nombre de una confidencialidad que se rompe al antojo de los intereses de momento. No de otra manera puede entenderse que se hable de la ropa de los negociadores, los relojes de los guerrilleros, el maletín de Oscar Naranjo, la guayabera de Humberto De la Calle o la foto de Iván Márquez en una Harley-Davidson.

Han pasado 18 períodos presidenciales, incluido el doblete de Álvaro Uribe Vélez y los medios de comunicación no han aprendido a informar sobre la guerra en Colombia. Tampoco sobre la paz, aunque solo tengamos un solo proceso exitoso para mostrarle al mundo, el adelantado con el M-19 en 1990 y cuya desmovilización ocurrió el 8 de marzo en Santo Domingo-Cauca. De otros procesos, como el llevado a cabo con las Guerrillas de los Llanos Orientales, solo hay una estela de sangre y muerte, luego de la negociación.

Y no han aprendido porque solo es posible contar la guerra con distancia y los diálogos con mesura, y ni lo uno ni lo otro, encaja en la dinámica del espectáculo. La información es muy importante para dejarla en manos de los periodistas, pareciera ser la consigna de Serge Halimi que aplican los poderosos. Se informa siempre desde un lugar de enunciación equivocado. Ajeno. Impropio. Cuando no es que lo hacen desde uno de los bandos, lo hacen desde las indicaciones de empresa, desde su “política editorial” o lo adelantan con la desinformación como estandarte, o lo que es peor aún, en medio de los combates, como sí lo más importante fuera la sangre y no la vida que se pierde sin ella. Han pasado incontables cúpulas de las fuerzas militares y todas sin excepción han utilizado a los medios como cajas de resonancia de heroicos actos de guerra, que luego termina sabiéndose –de algunos– son montajes, asesinatos aleves, y en la historia reciente, falsos positivos. No hay igual rotación en las FARC -cuyo Secretariado cambia solo por muerte de sus integrantes- pero cómo han aprendido sobre manipulación y golpes de opinión. Y el periodismo, amplía.

Todos los medios recurren al lenguaje del exterminio de los gobiernos (terroristas, sediciosos, malhechores, etc.) y se montan en el bus colectivo del anhelo de paz (quién no quiere la paz, estamos cansados de la guerra, etc.), sin investigación, sin profundización histórica, solo aupados por la superficial capa de la actualidad. Desconocen que bajo ella, existen otras muchas sedimentaciones de tipo cultural, político y económico, que permiten informar de manera más integral, con contexto, sin prejuicios, con responsabilidad.

Guillermo León Valencia tuvo su Plan LASO, Julio César Turbay Ayala tuvo su Estatuto de Seguridad, César Gaviria Trujillo tuvo su Plan de Guerra Integral, Andrés Pastrana su Plan Colombia, Álvaro Uribe Vélez su Plan Patriota y Plan Consolidación apuntalado con su política de seguridad democrática, y Juan Manuel Santos la continuidad del Plan Colombia y su Prosperidad para todos. Y los medios no han diseñado una estrategia para informar sobre algo que siempre les pareció -y parece- lejano, algo que les sucede apenas a los campesinos en la periferia de la nación, en lugares ignotos, en su revés.

Lo cierto es que dos años luego de aquel combate inicial, a finales de 1966, el Bloque Sur, constituyó en la región de Duda (que junto a las de El Guayabero, el Ariari y el Pato, fueron el refugio de familias campesinas organizadas en autodefensas), el grupo subversivo que en su Séptima Conferencia (que se lleva a cabo desde el 4 al 14 de mayo de 1982) decide anexar a su nombre: Ejército del Pueblo, replanteando su accionar militar. Ya no esperarán para defenderse, en adelante, atacarán al enemigo. Los cambios no pueden fecharse con precisión, pero si los hechos que suscitan esos cambios. Mayo, novena ronda de negociaciones en Cuba y no se informa nada más. Solo columnas.

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